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«¿Me va este juego?» es de las preguntas que más se repiten antes de comprar, y la respuesta que uno encuentra casi siempre es la misma: una tabla de requisitos mínimos y recomendados con dos nombres de gráfica. Eso sirve para saber si el juego arranca. No sirve para saber cómo va a ir.
Es lo que hemos intentado resolver con el apartado de requisitos y FPS: eliges tu gráfica y te decimos a cuántos FPS vas a jugar, con mediciones de banco de pruebas donde las hay y diciéndolo claro donde no las hay.
¿Qué te están diciendo en realidad los requisitos mínimos?
Que el juego se abre. Poco más. El mínimo es la configuración con la que el estudio garantiza que funciona y es jugable, normalmente a 1080p con la calidad baja y, cada vez más, con reescalado activado. El recomendado apunta a otra cosa: que se vea y se mueva como lo diseñaron, alrededor de 60 FPS.
Entre las dos casillas queda todo lo que de verdad querías saber. Si con tu gráfica vas a ir a 45 FPS o a 90. Si te vas a tener que bajar de Ultra. Si a 1440p se te cae por debajo de 60. Los requisitos oficiales no contestan a eso porque no están hechos para contestarlo.

¿De dónde salen los FPS que enseñamos?
De bancos de pruebas, no de una fórmula. Hay 202 juegos con FPS medidos gráfica por gráfica, a 1080p, 1440p y 4K, y ahí lo que ves es una medición de ese juego con esa tarjeta. Cada uno de esos juegos tiene su propia página, y en total el apartado son 626 páginas de requisitos, una por juego.
En las otras 424 no hay banco de pruebas, y no nos lo inventamos: enseñamos los requisitos oficiales y un veredicto que compara tu gráfica con la que pide el estudio. Y en el buscador del hub caben 6.215 juegos con requisitos, así que si el tuyo no tiene página propia, el veredicto lo tienes igual.
Esa distinción es la parte importante y está escrita en la propia página: lo medido va en negrita y lo que sale de la escalera de calidades va marcado con «≈». Cuando tu gráfica queda fuera de todo lo que se ha probado, la página lo dice en vez de rellenar el hueco con un número.
Crimson Desert con una RTX 3060: así se lee la respuesta

Eliges la RTX 3060 y la respuesta aparece entera: 41-47 FPS a 1080p en la calidad más alta, medido con esa misma gráfica en este juego. El veredicto no es un sí o un no, es «justo: baja un escalón de calidad», que es lo que de verdad te hace falta saber. Y debajo, las etiquetas contra los requisitos oficiales: los mínimos los cumple, los recomendados los roza.
Al tocar la resolución y la calidad la cifra cambia, porque son datos distintos y no una regla de tres:
| Resolución | Baja | Media | Alta | Ultra |
|---|---|---|---|---|
| 1080p | 69-110 ≈ | 45-66 ≈ | 44-58 ≈ | 41-47 |
| 1440p | 53-87 ≈ | 34-52 ≈ | 33-46 ≈ | 31-37 |
| 4K | 30-51 ≈ | 20-31 ≈ | 19-27 ≈ | 18-22 |
La columna en negrita es la medida. Las otras salen de la escalera de calidades, y por eso llevan el «≈» delante: son un intervalo, no una cifra exacta. La lectura práctica de esa tabla es que con una 3060 este juego se juega bien a 1080p bajando un escalón, se aguanta a 1440p en calidad baja y a 4K no hay nada que hacer.
La tabla general del juego da la otra mitad del contexto: de las 31 gráficas medidas en Crimson Desert, 27 pasan de 60 FPS a 1080p, 20 los mantienen a 1440p y solo 5 los conservan a 4K. Lo que decide si necesitas gráfica nueva es la resolución a la que juegas, más que el juego.
¿Cuántos FPS ganas bajando la calidad?

En Crimson Desert, desde la calidad más alta —que en este juego se llama Cinematic—: +16% a Alta, +25% a Media y +102% a Baja. El primer escalón es casi siempre el que compensa, porque te acerca a 60 sin que se note apenas; si te faltan treinta FPS, ni bajándolo todo te quedas cómodo.
Aquí la página avisa de algo que casi nadie avisa: ese escalón es prestado. La escalera de calidades solo se ha medido en 20 juegos, así que en el resto usamos la mediana de esos veinte y lo decimos encima de la caja. Los FPS de las tablas sí son de este juego; lo único de fuera es cuánto se gana al bajar un peldaño.
¿Y si tu gráfica no aparece en la tabla?
El comprobador la coloca entre las dos gráficas medidas más cercanas y te da el intervalo en el que cae. No verás un número exacto inventado: verás entre qué valores estás y si te llega. Y si tu tarjeta queda por encima o por debajo de todo lo que se ha probado en ese juego, la respuesta es que no lo sabemos, escrito tal cual.
Pasa de verdad. Hay juegos con un solo banco de pruebas hecho sobre hardware antiguo, y ahí una gráfica moderna se sale del rango probado. Decirlo es más útil que estimarlo, porque una estimación en ese caso no tiene nada con lo que compararse.
¿Qué más trae cada página?
- Tu procesador. En Crimson Desert hay 29 medidos, todos con la misma gráfica para aislar la variable. La segunda columna es la que importa: hasta qué tarjeta compensa subir antes de que el procesador te frene.
- Portátiles. 19 gráficas de portátil medidas en este juego, de las que 5 pasan de 60 FPS a 1080p en calidad máxima. Con el matiz de que la misma tarjeta rinde muy distinto en un chasis de 90 W que en uno de 150 W.
- VRAM y núcleos. Pico medido de 8,7 GB a 1080p y uso de hasta 12 núcleos. Con 8 GB de memoria de vídeo vas holgado; con 6, justo.
- Reescalado. Cuánto dan DLSS, FSR y XeSS en este juego, que es la única palanca que sube FPS sin tocar la calidad visual.
- Ajustes y tirones. Lo que conviene tocar según la marca de tu gráfica y las tres causas habituales de stuttering.
- El precio. Si tu equipo lo mueve, en la misma página tienes la comparativa de ofertas del juego.
Dónde está
El índice completo está en requisitos de juegos, con buscador de juego y de gráfica; te recordamos la tarjeta que elegiste para el siguiente juego que consultes. La página del ejemplo es Crimson Desert: requisitos y FPS, y si después de mirarla decides que sí, puedes comprar Crimson Desert key comparando las tiendas verificadas.
Es gratis, no hay que registrarse y no hay que instalar nada para que detecte tu equipo: eliges tu gráfica de una lista y ya está.